#Issue 36: La niñera de profesión fotógrafa.

Hasta 2007, año en que John Maloof encontró toda la obra de Vivian Maier escondida en carpetas, los miles de negativos de sus fotografías estuvieron inéditas. Lo que hasta entonces había pasado desapercibido acabó por convertirla en un mito gracias (en parte) a la excentricidad y el secretismo de cuanto rodea a la figura de esta fotógrafa hasta hace poco bien desconocida. Cuando John Maloof se dedicó a malvender por la red una ingente cantidad de material fotográfico de primera, los expertos y galeristas pusieron ojo avizor en Vivian hasta el punto de reconocerla como una de las grandes retratistas del Chicago de mitad de siglo.


Dos años después en 2009, el año de su muerte, cuando ya había dejado de ser una total desconocida para hacerse un hueco en el mundo mediático, el punto de despegue de su fama fue el documental promovido por el mismo John Maloof Finding Vivian Maier. Aquí se desvela otro de los motivos fundamentales para la construcción del mito: que Vivian no era fotógrafa sino una niñera sin ganas con una vocación poco popular entre las mujeres de la época como salida profesional. Obviamente, para quienes fueron sus jefes y contratantes fue una auténtica sorpresa ya que desconocían que la nanny de sus hijos -un tanto arisca y desganada para su profesión- era en realidad un prodigio de la fotografía que escondía entre hojas de periódico el fruto de su auténtico trabajo.


Lógicamente, este aspecto de la niñera que lleva una "doble vida" (vaya usted a saber por qué se presupone ciertos aspectos relacionados con la feminidad parecen incompatibles con ciertos aspectos profesionales) es la cara más morbosa de la vida de Vivian Maier junto al dato de las condiciones que empañan los últimos años de su vida, prácticamente en la indigencia viviendo en un piso pagado por tres de los niños a los que otrora cuidó. Una especie de Van Gogh que, a quien la biografía desgraciada de quien no es reconocido hasta después de su muerte se le suma su condición de mujer y niñera para acrecentar el mito.


Muy por encima de lo anécdótico de sus extravagancias como usar cierto acento francés o vestuario masculino, al menos lo importante queda: las instantáneas que la fotógrafa amateur Vivian Maier tomó en sus paseos por Nueva York y Chicago.


//R.

The Skin Tailors_


#VivianMaier

Entradas destacadas