#Issue 42: El error humano tan hermoso como inverosímil.

A media hora de casa o al otro lado del planeta. Existen miles de bosques, montañas, mares ríos, ciudades y, en definitiva, espacios fascinantes que conocemos de oídas o que, como es más probable, no conocemos. Están ahí y son muchos más de los que pensamos. Nosotros tampoco los conocemos (aunque nos gustaría), así que nos hemos puesto a investigar para descubrir espacios en los que perderse para hacer con vosotros un breve pero intenso viaje a través del poder de la evocación. Hoy viajamos al Valle de la Muerte, en Estados Unidos, más concretamente al Rancho Fly, donde se encuentra un fenómeno natural surgido de la torpeza de la mano del hombre, tan inverosímil como bello.


En una de las zonas más áridas de Estados Unidos, al norte de Las Vegas, cerca del pueblo de Garlich, existía un lugar llamado Rancho Fly, que por supuesto era un espacio desértico enorme donde apenas crecía la vida. En él vivían especies animales que casi no necesitaban agua para vivir así y también población humana. A principios de Siglo XX los habitantes de zonas como esta empezaron a buscar agua subterránea de forma generalizada como alternativa para el riego, a falta de ríos y agua en la superficie. El Valle de la Muerte ocupa 13.500 km² y es uno de los lugares más áridos del planeta, así que era normal que se buscaran recursos para mantener la vida. Fue entonces cuando en el Rancho Fly, en este contexto, se pusieron a hacer perforaciones en busca de agua... y vaya si la encontraron. El problema es que este agua estaba casi a punto de ebullición, así que abandonaron el proyecto de las perforaciones.

Medio siglo después, en 1964, se empezaron a comprender los beneficios de las aguas termales y, sobre todo, de la energía geotérmica. Se reanudó el proyecto y cuando midieron la temperatura se dieron cuenta de que no era suficiente para su aprovechamiento energético, así decidieron volver a cerrar los pozos y sellarlos, pero entonces de forma inexplicable de uno empezó a salir agua a presión que alcanzaba un metro y medio de altura en la superficie. Lógicamente, este géiser improvisado allí siguió surtiendo agua durante años hasta el punto de que, dada su temperatura y el carbonato cálcico que llevan las aguas termales se fueron creando unos conos y estructuras calcáreas de colores gracias al carbonato y a las algas y bacterias que encontraron allí su perfecto hábitat natural.



Debido al nombre del rancho se le ha denominado géiser Fly, que por cierto sigue en erupción y el cono sigue creciendo (actualmente mide 3,7 metros) para alegría de todos, ya que a su alrededor se ha creado una zona de gran riqueza biológica gracias al agua que sigue saliendo del géiser Fly. Y aunque por su bello colorido dan ganas de admirarlo durante horas, lo único malo que tiene es que se puede ver... pero desde lejos, ya que al encontrarse dentro del Rancho Fly está cercado.


//R.

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Dentro de la tierra y en el agua se encuentran elementos esenciales para la creación de vida, y nosotros hemos combinado en el laboratorio alguno de ellos con ingredientes muy específicos para crear un sérum facial en el que tu piel encuentre todo lo esencial que necesita. Así, plantas y flores como la malva, la milenrama y la caléndula se encuentran en su composición junto a otros como extracto de Amamelis Virginianala, camomila y el rabo de gato.


#GéiserFly

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