#Issue 65: Cuando la sensualidad da paso a la transgresión.

Una de las perlas que nos dejó Cannes el pasado año y que se ha podido ver en las sales independientes en los últimos días es una pieza de nacionalidad surcoreana titulada en español La doncella (2016, Park Chan-wook). Como película es aceptable y más que digerible pese a sus 145 minutos de metraje, y en Sitges incluso ganó el premio del público. Pero hoy la traemos a colación aquí por lo positivo que tiene en cuanto a lo transgresor que supone por la representación de la mujer más que por cualquier otro aspecto del guión o de la parte técnica.


Tanto en contenido como en la propia estructura externa el film tiene tres partes diferenciadas. La primera podría considerarse de forma exenta ya de por sí una película que a su vez se podría englobar dentro del thriller. Una intriga sostenible enmarcada en las intrigas de una casa pudiente a principios de siglo que deja en evidencia las trifulcas y prejuicios respecto de Corea y Japón así como su relación con el mundo británico. Una joven huérfana (Hideko) vive a cargo de su tío (biliófilo y pornógrafo, o ambas cosas juntas) en una gran mansión. Su encierro (ya que nunca ha salido de sus terrenos) cambia cuando uno de los invitados de su tío llega a su vida. Ante las posibilidades de prosperar económicamente si consigue casarse con ella se hace pasar por conde japonés, y para ello cuenta con la ayuda de Sookee, una ratera entrenada a la perfección para la estafa y la falsificación de obras de arte que entrará al servicio de Hideko como "primera dama".


Fotograma de la película


No es ningún secreto ni algo que no se pueda saber cuando se va a ver esta película que entre ellas se va a producir una relación de homosexualidad. La cuestión está en cómo se aborda y qué implicaciones tiene dentro de la trama.


Como en muchos otros espacios y tiempos, en todo el mundo oriental la posición de la mujer (sea cual sea su lugar en la sociedad) está por debajo del hombre. Si pensamos en imágenes que nos puedan venir a la cabeza al saber que las protagonistas se encuentran en un ámbito más que acomodado no es raro que nos vengan a su vez otras imágenes a la cabeza de mujeres blancas como la leche con piel de porcelana envueltas en seda como en la imagen que os mostramos. Pero el tópico se supera en cuanto pasa esa primera parte del film y lleguemos al kid de la cuestión. La estructuración de La doncella en dos (o tres partes) es más que un juego de perspectivas para completar la historia, porque al completarse es donde interviene la transgresión: la señorita Hideko que parecía una dama recatada y tontita es en realidad una mujer pervertida por su tío a la que obliga a realizar lecturas dramatizadas de libros eróticos delante de caballeros. Es aquí donde empiezan a parecer otras imágenes esperables que conocemos por la imaginería del mundo oriental que al final acaban dándose la vuelta.


El hecho de que exista una relación homosexual entre dos mujeres y de diferente rango se convierte en algo transgresor y no erótico cuando una ayuda a la otra y acaban por terminar con las aspiraciones de ambos personajes masculinos que, de unas y otras formas, las tenían completamente sometidas. Lo que de costumbre se ve sólo desde un plano sexual se vuelve peligroso. Además de en lo económico, hoy queremos recomendaros esta película por la importancia que se da en ella al plano de lo sexual como liberación. ¿Habéis visto alguna vez los famosos grabados japoneses en los que se ve a mujeres sometidas por un pulpo? Pues ved La doncella y entenderéis el por qué de nuestra alegría.


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