Por qué el agua micelar se ha convertido en el producto estrella.

Hasta hace apenas un par de años casi nadie sabía que eso eso del agua micelar, y ahora se ha convertido en uno de los productos clave con el que toda marca de belleza cuenta en su catálogo. Seguramente tú también lo has oído o visto son constantemente en la publicidad o incluso eres fan del agua micelar pero, ¿conoces todos los motivos por los que se ha convertido en el producto de limpieza estrella?


Empecemos por el principio: qué es exactamente el agua micelar. Como su propio nombre indica se trata de una fórmula líquida igual al agua en textura en cuya formulación se encuentran componentes tensio-activos no iónicos que forman partículas dentro del agua llamadas micelas. Estas moléculas son capaces de actuar como un imán ya que tienen dos polos, uno con afinidad por el agua y otro con afinidad por las grasas. Cuando pasamos un algodón mojado en agua micelar por la piel, la parte de agua queda en el interior y la grasa queda en la parte exterior del algodón absorbiendo las impurezas.


El porqué de su liderazgo entre los productos de limpieza en la actualidad tiene pocos secretos y varias razones que, si no conocías, te acabarán de convencer. Para empezar es apta para todo tipo de pieles y en todas partes. Aunque hay aguas micelares específicas, tienen en común que no llevan ni alcohol ni parabenos, por lo que además de para la piel del rostro sirve como desmaquillante de ojos y labios.


Usando agua micelar evitamos tener que utilizar más productos, ya que sirve como tónico y a la vez hidrata. Las leches limpiadoras (con tanto auge hace algunos años) tienen el inconveniente de que dejan residuos grasos en la piel. Los jabones y geles al agua tienen el pH superior al de la piel, motivo por el que la resecan y se acaba generando más grasa, y el agua utilizada sola acaba resecando la piel. El agua micelar acaba con todos estos inconvenientes ya que está hecha con agua purificada poco mineralizada, contiene glicerina pero en cantidades muy pequeñas y el pH es menor que el del agua corriente.


Eso sí: no se puede usar de cualquier manera. Lo único que necesitamos es algodón hidrófilo por lo que os comentábamos antes: la parte lipofílica no se va a absorber por el algodón y capturará las impurezas. En lugar de arrastrar el algodón (error frecuente) sólamente hay que dar toquecitos sobre el rostro.


Ya que no deja la piel tirante ni grasa, se puede usar tanto por la mañana como a mitad del día para refrescarnos o quitar el sudor, por la noche para eliminar las impurezas el día e incluso para preparar nuestra piel antes del maquillaje.



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Y basándonos en lo que cualquier piel necesita, hemos creado un agua micelar pensada para regular el pH con ingredientes como el ácido cítrico, agentes quelantes como la sal de ácido fítico e hidratantes como el aloe vera y la glicerina.


























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