¿Quién dijo que los cómics son una cosa de niños?

Dicen que el que no conoce su historia está condenado a repetirla, incluso que la Historia es cíclica. Nada de eso parece servirnos, cuando estos tiempos empiezan peligrosamente a parecerse a otros ya vividos, que indudablemente en el futuro volverán a repetirse. Es por eso que un pequeño librito escrito en 1941 puede resultarnos hoy tan actual como lo es la Novela de ajedrez, de Stefan Zweig.


Este autor, uno de los primeros escritores de best-seller de nuestra época ha vivido en los últimos años un auge y una recuperación todavía inexplicable. Aunque fue un prolífico autor de biografías y de novelas de ficción, su obra autobiográfica titulada El mundo de ayer es hoy uno de los mejores retratos de la Europa imperial de principios de siglo que más nos pueden ayudar a comprender qué supuso la IIGM para quienes la sobrevivieron. Como judío, austriaco e intelectual opuesto al nazismo, emigró a Inglaterra y posteriormente a Brasil, donde finalmente acabó suicidándose en 1942, creyendo que Hitler finalmente vencería.


Una de sus últimas obras, una breve novela titulada Novela de ajedrez, ha suscitado siempre un

gran interés no solo para los lectores sino también en el mundo del cine por el atractivo mundo de la lógica del ajedrez que refleja, pero un dibujante y escritor francés, David Sala, ha reflejado su lectura de la obra en un precioso cómic publicado el pasado año. Sus maravillosas imágenes realizadas en acuarela que recuerdan a Moser y que transmiten la sensualidad, la geometría y el dinamismo del Art Decó, pueden admirarse en gran formato de 23x31 cm, publicado por Astiberri.


Su argumento es simple, pero el simbolismo es tal que no deja indiferente a nadie. En medio de un viaje a Buenos Aires, un ex prisionero de la Gestapo que en su cautiverio aprendió a dominar el ajedrez hasta la obsesión se enfrenta con el campeón del mundo, una persona completamente apática más cerca de ser una máquina que un ser humano. Lo que ocurre en esa partida es un símbolo, una parábola sobre la que os invitamos a reflexionar en estos momentos en los que los regímenes dictatoriales y las ideologías extremistas afloran sin remedio.

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Pocos componentes, pero muy significativos. Por un lado, dos de nuestros ingredientes más utilizados: extracto de Rabo de Gato y de caléndula, ambos cicatrizantes. Por otro, aceite de oliva, hidratante, reparador y lo más olvidado: está cargado de propiedades vaso-circulatorias.


Y por último y no por ello menos importante, el ingrediente del que hoy os hemos hablado y que caracteriza a esta crema, nuestra apuesta por la reparación de pieles sensibles y manos expuestas a todo tipo de condiciones : la urea. Su uso cada vez mayor en cremas hidratantes por sus cualidades a la hora de tratar afecciones cutáneas evidencia que su principal efecto de impedir la pérdida de agua a través de la piel y de evitar la descamación es la base del mantenimiento de una piel sana.


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