Leer te hace vivir mejor, y también más.

Durante toda nuestra vida nos han dicho que leer tiene muchos beneficios, especialmente para nuestro cerebro y nuestra cultura, algo que un día como hoy no dejarás de leer coincidiendo con la celebración del día del libro (aunque el 23 de abril no coincide en realidad con la muerte ni de Cervantes ni de Shakespeare), y durante el mes de mayo, cuando se celebran la gran mayoría de ferias del libro a lo largo y ancho de la geografía española. El caso es que sí, por mucho que te hayas hartado -especialmente durante la educación primaria y en el instituto- de recibir el imperativo de tus profesores sobre la necesidad de leer, no dejan de tener razón. Eso sí, los argumentos para hacerlo pueden ser y son muchos más convincentes de lo que entonces nos parecían.



Como es lógico, leer mucho mejora nuestro vocabulario y nuestra capacidad de expresarnos en público, de tener más posibilidades entre las que escoger para hablar de nuestras ideas o sentimientos. Como también lógico es que cometeremos menos faltas de ortografía y mejorará notablemente nuestra sintaxis. Sin embargo, estos argumentos tan académicos y repetidos no convencen del todo. Lo curioso es que existen muchos otros motivos por los que leer de los que no se habla tan a menudo y que van mucho más allá del entretenimiento o de simplemente cultivar la imaginación.


Ilustración de Luo Qianxi

El último estudio sorprendente al respecto procede de la Universidad de Yale, que en un

trabajo publicado en la revista Social Science & Medicine afirman, tras entrevistas a 3.635 personas que los lectores viven más años que los no lectores, tras doce años de seguimiento a los encuestados.


Otro de los estudios que más han llamado la atención sobre los beneficios de leer en los últimos años procede de la Universidad de Roma III, desde donde afirman que leer nos hace más felices. En este caso, tras entrevistas a 1.100 personas se llegó a la conclusión de que los lectores manifiestan una satisfacción notablemente mayor de media respecto a su propia vida que los no lectores.


Pero si estos argumentos siguen sin convencerte, los científicos del campo de la medicina y los psicólogos también han analizado sobre escáneres cerebrales qué es lo que pasa en nuestro cerebro mientras leemos y los resultados han sido increíblemente sorprendentes: la actividad de nuestro cerebro y las neuronas funcionan como si lo que estuviésemos leyendo lo estuviésemos viviendo de verdad, lo que acaba derivando en el incremento de la empatía hacia las experiencias ajenas leídas y también en el plano real, así como el desarrollo de ciertas partes de nuestro cerebro que cree haber vivido determinadas experiencias, preparándonos para los reveses palpables que nos esperan.


Nosotros nos quedamos con la parte más empática que te permite la lectura, la de ponerte en el lugar del otro. Un otro que ha vivido en otro tiempo y en otro espacio, que nos permite viajar a su lugar y ponernos en su lugar. O como decía Pessoa, leer es soñar de la mano de otro.


//FEATURED PRODUCTS_

//Orange Time (Exfoliante corporal)

Casi tan placentero como leer es el efecto sensorial que hemos querido transmitir en nuestro exfoliante corporal, que al abrirlo y aplicarlo en la piel desprende un intenso olor a naranja. Pero lo importante es lo que no se ve: además de eliminar las pieles muertas, sus ingredientes naturales increíblemente hidratantes como el aceite de almendras, el aceite de zanahorias o el extracto de semilla de girasol actúan en profundidad, logrando el doble efecto que todo exfoliante debe procurar en nuestra piel, no solo limpiando sino hidratando las capas más profundas.





Entradas destacadas