#Issue 34: Glowworm Grotto, la cueva en la que se encuentra el cielo.

A media hora de casa o al otro lado del planeta. Existen miles de bosques, montañas, mares ríos, ciudades y, en definitiva, espacios fascinantes que conocemos de oídas o que, como es más probable, no conocemos. Están ahí y son muchos más de los que pensamos. Nosotros tampoco los conocemos (aunque nos gustaría), así que nos hemos puesto a investigar para descubrir espacios en los que perderse para hacer con vosotros un breve pero intenso viaje a través del poder de la evocación. Hoy viajamos a Nueva Zelanda, a una cueva en la que parecen habitar hadas...


En el norte de Nueva Zelanda existe un lugar casi mágico al que los lugareños llaman “Arachnocampa luminosa”. El nombre le viene por los diminutos y peculiares seres que viven en este lugar, que no es otro que una cueva. En ella podemos encontrar lo que se encuentra habitualmente en las cuevas: estalactitas, estalagmitas, rocas, etc. Sin embargo, ¿por qué es tan conocida y visitada esta cueva por miles de curiosos cada año? La razón no es otra que la maravillosa "fauna" que habita en su interior: millones de insectos de larva muy semejantes a las luciérnagas con la curiosa peculiaridad de brillar en la oscuridad. La bioluminiscencia de los Arachnocampa luminosa es tan sumamente llamativa porque crean uniéndose unos con otros unos hilos muy finos que a su vez cuelgan de hileras dando la impresión de que se trata de algo artificial en tanto que de tan bello, parece imposible.


La cueva en si se creó debido a los movimientos de tierra que, por el influjo del agua y el aire a lo largo de millones de años se desgajó en grietas y se crearon las condiciones de humedad y temperatura ideales para la situación actual.


La cueva tiene tres niveles diferentes unidos por un eje vertical de piedra caliza. El segundo de ellos suele estar cerrado puesto que es muy pequeño y hay grandes acumulaciones de monóxido de carbono, pero la maravilla que debemos visitar se encuentra en el tercer nivel llamado "La Catedral”, donde se accede con un pequeño frontal para poder disfrutar en medio de la oscuridad de la belleza de estos insectos cuyo brillo varía según su voracidad o su necesidad de defensa ante estímulos extraños. También hay un pequeño lago que se puede navegar en barca, pero para que os hagáis idea de esto y mucho más os dejamos un vídeo:


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The Skin Tailors_


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