#Issue 38: Correr.

Aunque ahora haya dos modas contrapuestas -ser runner o, por el contrario, criticar a los que lo son-, correr es algo natural. Por un lado los científico señalan que la predisposición para correr más deprisa y durante más tiempo tiene que ver con la genética y la adaptación evolutiva: más preparado para correr, más evolucionado (de ahí que haya tribus africanas especializadas en diversos aspectos de la carrera perfeccionados a lo largo de los siglos y que tienen que ver con la caza.


Muy diferente a la necesidad de correr para sobrevivir es el running, correr porque sí, por salud, por moda, porque es gratis y se puede hacer en soledad o en grupo, porque hay que hacer algún deporte y porque en definitiva, es sano. Pero ahora parece que tan de moda como correr está el hecho de criticarlo o buscar sus inconvenientes. Es cierto que correr es un ejercicio de gran impacto para las articulaciones, que debemos empezar y continuar de forma lenta y progresiva, con cuidado y por un terreno blanco y no por asfalto. Que las zapatillas deben proporcionar una amortiguación correcta y, si lo hacemos de noche, mejor con prendas visibles, etc. etc.


Una vez asumido lo básico, vamos a lo importante: a no ser que tengamos lesiones o que nuestro médico nos recomiende lo contrario, correr es algo bueno para la salud. Nada tiene eso que ver con maratones ni con un afán desmedido de superarse a uno mismo como tanto se critica hoy en en esas plazas de opinión que son las redes sociales. Como todo, en su justa medida la superación personal y el espíritu de esfuerzo son tan buenos para el cuerpo como para la mente.


Cuando estamos habituados a correr nuestro cuerpo cambia y para bien: el corazón, como músculo que es, aumenta de forma natural y eso hace que, por un lado aumente el consumo de O2 y, por otro, que mejore el riego muscular, la tonificación, la circulación sanguínea... y siendo también sinceros, correr -como cualquier otra actividad física- no sólo es bueno para el cuerpo sino que también lo es (y mucho) para la mente: correr porque sí es ya una meta, un esfuerzo que nos exigimos a nosotros mismos y que da sus frutos. La liberación de endorfinas es la consecuencia inmediata del deporte que más afecta positivamente a nuestro cerebro. Por eso aunque nos parezca que no hemos pasado nada en los minutos que hemos hecho deporte al terminar nos sentimos más felices y mejor para con nosotros mismos. Oxigenamos nuestro cerebro, pensamos en soledad de lo que nos preocupa durante el día y, si no le encontramos una solución, al menos quizá nos demos cuenta de que no era tan importante.


Por mucho que digan que salir a correr habitualmente tiene aspectos tan positivos como lo que aportan los actores de cine cuando vemos a corredores -o simplemente a individuos huyendo de su realidad. que son como la propia superación el sentirse capaz de hacerlo, de correr contra el viento o bajo la lluvia en un día de invierno, correr como un animal sin llegar a sentir el esfuerzo y sólo el placer. En definitiva, todas esas cosas que el que corrió, lo sabe.


//R.

The Skin Tailors_


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