#Issue 52: el lugar donde se unen el cielo y la tierra.

A media hora de casa o al otro lado del planeta. Existen miles de bosques, montañas, mares ríos, ciudades y, en definitiva, espacios fascinantes que conocemos de oídas o que, como es más probable, no conocemos. Están ahí y son muchos más de los que pensamos. Nosotros tampoco los conocemos (aunque nos gustaría), así que nos hemos puesto a investigar para descubrir espacios en los que perderse para hacer con vosotros un breve pero intenso viaje a través del poder de la evocación. Esta semana hemos ido a un lugar que podría salir de Matrix por lo imposible que parece, donde el cielo y la tierra se unen...



Seguramente lo hayas visto varias veces en fotos y hasta hayas pensado que es photoshop o que se encuentra en un lugar remotamente alejado de su ubicación real. Y la verdad es que no nos extraña nada, porque el salar de Uyuni no es un mar congelado ni un paraíso caribeño de aguas transparentes, sino un desierto de sal, el más grande de la tierra y se encuentra en Bolivia.



Precisamente pequeño no es (y por eso a simple vista resulta tan espectacular) ya que consta de 10.582 km². Y en cuanto a su grosor engaña bastante a simple vista porque cuenta con 11 capas de sal y alguna de ellas mide 10 metros. En total… unos 120 metros. Ahí es nada. Esto es así porque en época prehistórica lo que ahora es el salar entonces eran varios lagos, y de tal cantidad de componentes que con el paso de los milenios ha terminado por parecerse a lo que es ahora, que por cierto, en cada época del año es bastante diferente. Tal cantidad de capas contiene minerales varios que se extraen y explotan, motivo por el que el salar de Uyuni es una fuente de riqueza para Bolivia, pero hay que especificar que -al menos para la vista- el motivo de mayor riqueza es un mineral llamado ulexita. Este componente también llamado “piedra televisión” es transparente y es el motivo de que el salar refleje como un espejo.


//R.

The Skin Tailors_


#salardeuyuni

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