#Issue 72: Una piscina de champagne.

A media hora de casa o al otro lado del planeta. Existen miles de bosques, montañas, mares ríos, ciudades y, en definitiva, espacios fascinantes que conocemos de oídas o que, como es más probable, no conocemos. Están ahí y son muchos más de los que pensamos. Nosotros tampoco los conocemos (aunque nos gustaría), así que nos hemos puesto a investigar para descubrir espacios en los que perderse para hacer con vosotros un breve pero intenso viaje a través del poder de la evocación. Hoy toca un espacio poco hábil para la vida, pero espectacular para los ojos.


Hace unos días os hablábamos de una cueva de gas que se conoce como la puerta del infierno, y por seguir un poco con el hilo... hoy os vamos a enseñar otra puerta que algunos llaman por el mismo nombre, pero que a la vez te lleva a querer introducirte en ella. Se trata de un parque geotérmico cuya agua parece... champagne. Se encuentra en Nueva Zelanda más concretamente en Wai-O-Tapu y se trata de un lago natural cuyas aguas termales son tan ricas en dióxido de carbono que el agua burbujea constantemente, de ahí que se le conozca popularmente como champagne pool.



Esta piscina no es precisamente pequeña ya que tiene 65 metros de diámetro y 62 de profundidad. Para bañarse plácidamente... mal, ya que la temperatura de su superficie es de 74º. Dada la temperatura y las burbujas los minerales se van acumulando en sus orillas, por lo que ahora tienen un tono anaranjado.


//R.

The Skin Tailors_


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