Plan para hoy: combatir los signos de la edad.

El paso del tiempo es inevitable. Vamos cumpliendo años y nuestro modo de vida condiciona (y mucho) cómo envejecemos. Nuestra piel no es más que un reflejo más del envejecimiento imparable. Imparable, pero que podemos atenuar si sabemos cómo, preparando la piel para sobrellevar mejor los efectos del paso del tiempo.

La principal consecuencia del envejecimiento en nuestra piel es la deshidratación. Un problema con una solución que puede ser bien sencilla es determinante. Las arrugas, marcas de expresión, patas de gallo, las manchas... además de por los agentes externos como el sol, el aire o internos como la alimentación o el agua que ingerimos dependen directamente de la hidratación de nuestra piel desde bien temprano. Biológica y culturalmente no nos sentimos mayores hasta pasadas... unas cuantas décadas de nuestra vida, porque es así: sentirse joven y activo es una actitud. Pero nuestra piel depende de nuestra biología, y si no la cuidamos desde muy pronto las consecuencias son irreversibles.


Desde luego que tener arrugas o marcas no es el fin del mundo, pero para quienes queréis evitarlas en la medida de lo posible debéis saber que antes de los 30 años la piel ya empieza a envejecer y que es en este momento cuando hay que empezar con un tratamiento específico cuyo fin último es la hidratación.


Así pues, empecemos por lo más básico: un sérum facial. Puede que este producto te sea desconocido, pero puede convertirse en tu gran aliado si lo sabes usar. Y además del tuyo, es el compañero perfecto de la crema hidratante y su paso previo. El sérum, a diferencia de la crema hidratante, tiene una composición mucho más ligera pero en ella hay una mayor concentración de principios activos. Hay que echar mucha menos cantidad porque actúa en zonas muy concretas y con un efecto mucho más inmediato, el más visible: la piel de terciopelo.


Ahora está claro el segundo paso: una vez hidratadas en profundidad determinadas zonas (porque el sérum llega a las capas más profundas de la piel) la crema hidratante nos prepara para la hidratación del día a día. Si tenemos la piel muy seca usaremos una crema específica para pieles secas, y si también tenemos zonas grasas usaremos una crema especializada para las zonas grasas deshidratadas. Importantísimo: que la crema que usemos lleve además protección contra los rayos ultravioleta, que con la deshidratación son la principal causa de la aparición de manchas en nuestra piel.


Y una zona a la que no prestamos la debida atención y que tiene mucho que ver con la aparición de signos de la edad: el contorno de ojos. Las arruguitas y patas de gallo que salen alrededor de los ojos son consecuencia de la deshidratación en la piel de estas zonas, especialmente fina. Tan fina, que no debemos hidratar con la misma crema que el resto de zonas de nuestro rostro ya que las glándulas que hay debajo de la piel no son capaces de "gestionar" de la misma manera la grasa. Necesitamos un producto con una densidad y forma especial, más ligera y concentrada. Al igual que hay sérum facial es necesario usar un sérum para el contorno de ojos, donde más arrugas y signos de la edad se generan simplemente por no aplicar ningún producto.

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Aquí va nuestro plan básico para combatir los signos de la edad: crema hidratante (tú eliges si para piel seca o mixta según tus necesidades), sérum facial y contorno de ojos, para atacar en profundidad la deshidratación y procurar cada día la luminosidad y frescura que tu piel necesita en todas las partes de tu rostro. ¡Efecto piel de melocotón asegurado!


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