#Issue 57: Mitos y verdades sobre el cerebro.

Sobre las capacidades de nuestro cerebro se dicen muchas cosas, y la más extendida es seguramente la frase de "sólamente usamos el 10% de nuestro cerebro". Vale: es cierto que el cerebro es un órgano extremadamente complejo, tanto como las funciones que realiza pero de ahí a que sólo usamos el 10% hay un buen trecho. Es más: utilizamos el 100% y el 25% de la energía total que ingerimos está dedicada a esta intrincada parte de nuestro cuerpo de la que dependen nuestros sentidos, razonamientos, memoria, y que controla muchos de los procesos que se llevan a cabo en otras partes de nosotros completamente alejadas.


Esta creencia proviene de una cita de William James, el considerado padre de la psicología, quien afirmó que la mayoría de personas desaprovechan gran parte de su potencial intelectual, algo que se transformó y se acabó tergiversando hasta la idea que ha corrido como la pólvora hasta el día de hoy. Hay una gran parte de nuestro cerebro conocida como 'cortezas de asociación' que, precisamente por parecer "dormida", se identificó con esta creencia. Afortunadamente ahora sabemos gracias a la Neurociencia que esta parte no sólo no es silenciosa sino que cumple una gran función en nuestro cerebro.


Otro de los mitos más conocidos en torno al cerebro es el de la asociación de sus hemisferios a diferentes habilidades y capacidades. Supuestamente todos tenemos más potenciada una de las dos partes: el hemisferio izquierdo, racional y analítico frente al hemisferio derecho, artístico y creativo. Otro gran mito que tiene una parte de verdad: es cierto que ambos hemisferios son diferentes y que cada uno está especializado en aspectos diferentes como lenguaje frente a habilidades visuales, por ejemplo. Sin embargo, uno acaba dependiendo del otro para completar cada una de las habilidades.


Otra cosa: el tamaño del cerebro no tiene nada que ver con las capacidades intelectuales de su poseedor. Desde el Plioceno hemos triplicado el tamaño de nuestro cerebro, pero desde hace siglos se han medido los cerebros de personalidades destacadas en el mundo de la cultura y la ciencia y parece ser que es tan posible ganar un Premio Nobel con un cerebro de 2 kg que con uno de la mitad de peso.


Y por último... escuchar a Mozart en cualquier etapa de nuestra vida, da igual de adultos que siendo solo unos fetos, no implica para nada un mayor desarrollo de nuestra inteligencia.


//R.

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